Empresa

“Quien olvida su historia, está condenado a repetirla”

Una mirada al pasado

Viveros Verón nace hace 100 años con el objetivo de suministrar al agricultor árboles frutales sanos y de calidad. Con la evolución de la empresa la producción se fue diversificando hacia plantas de jardinería, árboles y arbustos ornamentales, plantas aromáticas y trepadoras, plantas para reforestación de bosques y frutales decorativos adaptados a pequeños espacios.

Abrimos nuestras fronteras y comenzó nuestra expansión internacional realizando proyectos tanto de suministro de planta como de asesoramiento en plantaciones. Primero en países Próximos de Europa como Francia, Italia, Portugal, Holanda y Bélgica y luego en países fuera de la Unión Europea como México, Argelia, Marruecos, Turquía, Sudáfrica, Azerbaiyán y Uzbekistán.

Junto al grupo Proseplan iniciamos el trabajo de obtención de nuevas variedades en melocotón, nectarina y albaricoque. Siendo actualmente las variedades Proseplan un referente de calidad y buenos resultados.

Actualmente en Viveros Verón somos una empresa global, especializada en la producción y comercialización de una amplia variedad de árboles frutales que ofrece servicios al agricultor para acompañarle en cada paso que necesite para desarrollar con éxito su proyecto.

Y con este objetivo de estar más cerca al cliente y poder adaptarnos mejor a sus necesidades, hemos realizado recientemente una implantación productiva y comercial en Azerbaiyán desde la cual damos todo el apoyo necesario a proyectos de Asia Central y Rusia.

Catálogo 1934

Catálogo 1960
Catálogo 1961

MISIÓN
Acompañar a nuestros clientes con un servicio global, detectando sus necesidades y adaptándonos a ellas para así crear el máximo valor en sus producciones.

VISIÓN
Posicionar a nuestra empresa como un socio fiable, de confianza para integrarlo dentro de un proyecto ganador.

VALORES
Crecer con disciplina. Equilibrar intuición con rigor. Innovar desde la esencia. No conformarse con el status quo. Buscar nuevas formas de ver. Nunca esperar recetas mágicas, si no trabajo y esfuerzo. Meterse en harina. Escuchar con empatía y comunicarse con trasparencia. Contar nuestra historia y no dejar que sean otros los que la definan.
Mantenernos firmes en nuestros valores que son nuestra base. Trabajar en equipo proporcionando las herramientas para alcanzar el éxito en los proyectos y sentirnos plenamente miembros del equipo en la empresa. Establecer relaciones basadas en el respeto mutuo y la confianza. Tener coherencia entre acciones, conductas y palabras. Tomar las decisiones necesarias, aunque sean difíciles. Tener decisión en tiempos de crisis o ante situaciones difíciles. Ser ágiles. Buscar las lecciones que aprender en los errores y en las pruebas más duras. Asumir nuestras responsabilidades. Ser responsables de lo que vemos, oímos y hacemos. Creer.